viernes, 15 de mayo de 2009

Cubierto de polvo

Retomo este blog que, por haber dedicado mi tiempo literario al género epistolar, tenia casi olvidado en el estante inferior de mis rutinas, cubierto por el polvo del olvido y el desinterés. Y lo hago para cerrarlo, pues su trayectoria ha sido corta y sin fuelle, como de compromiso, apenas para mantener el ejercicio lingüístico, pero sin mucha sustancia. Quizás en otra ocasión lo vuelva a retomar, porque el transcurso de los aconteceres tiene más de remolino manso que de cauce remoto.
Como le he tomado el gustillo a la confesión intima y personal, dentro de lo que se permite en un medio abierto aunque discreto, he pensado reiniciar mi espacio en la red con la fórmula de la misiva a un personaje ficticio, Frankestein bello y amble compuesto de los más finos trazos que conforman la mujer ideal, inexistente por definición. Falta un nombre: Berta está ya ocupado (Cartas a Berta); Magda tiene historia, Pepa también, Paloma lo mismo, Concha... no se. Falta un nombre que desenrede de las circunvalaciones mentales los hilos de un discurso fresco y coherente y a ser posible, sustancioso, aunque las vanalidades también son necesarias. Puede que el primero, Magda, por pertenecer a un personaje real sea una solución. Probaremos con : Cartas a Magda.
Espero que les merezca la pena

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